Historia del mecenazgo

La historia del mecenazgo nos acerca a los patrocinios.Hoy en día llamamos de patrocinadores a entidades físicas o jurídicas que subvencionan actividades en cambio de una visibilidad que las ponga en asociación con estas con el fin de conseguir cierto prestigio. Pero todo esto empezó siglos atrás.

Historia del mecenazgo: Desde Roma

Podemos retroceder hasta la antigüedad romana, en el periodo que marcó el paso de la república al imperio con el acceso al poder del primer emperador César Augusto. El desarrollo político de éste se caracterizó por una serie de reformas en todos los ámbitos, que contribuyeron en hacer grande a Roma.

En el ámbito cultural poetas y escritores actuaron como portavoces del programa político del princeps. Esto fue posible gracias a un buen amigo de Augusto, Gaio Cilnio Mecenate, que fue precursor del Círculo Literario de Mecenate. A este personaje debemos el uso que hacemos de la palabra “mecenas”, que es la persona o fundación que protege a los artistas y promueve sus obras.

En consideración a todo esto, parece bastante evidente los puntos que tiene en común la acción de un patrocinador con la de un mecenas. De hecho, al igual que Mecenate protegió y promovió a los intelectuales romanos para infundir prestigio al proyecto de reforma de Augusto, las entidades patrocinadoras de hoy consiguen de traer prestigio y promover su imagen a través de las actividades y proyectos culturales que deciden de patrocinar. Esta actitud ha sido practicada desde entonces en todas las edades. Y en el curso del tiempo hay numerosos ejemplos ilustres que se pueden nombrar.

Financiación el la Edad Media con el mecenazgo

En la Alta Edad Media, por un largo periodo tiempo, prácticamente las única institución que ejerció el mecenazgo artístico y cultural fue la Iglesia, dado su monopolio en las actividades intelectuales. Pero en la Baja Edad Media hubo un florecimiento del mecenazgo civil, tanto por parte de familias aristocráticas como de las instituciones políticas y las monarquías en formación.

En este periodo se empezó a realizar una práctica que nos recuerda a los actuales patrocinios: la convención de representar en actitud orante al donante o patrón dentro de la propia obra de arte. De este modo, el mecenas podía obtener prestigio personal al aparecer en la obra. Esto asemeja a lo que sucede hoy en día con los logotipos de las marcas patrocinadoras.

Sin embargo, fue en el Renacimiento cuando el mecenazgo tomó la forma que actualmente conocemos. Los intelectuales, aunque no recibían pagos regulares o inmediatos para un encargo en concreto, eran admitidos en el círculo de confianza de sus patrocinadores.

Esto hizo que se pudieran desarrollar en un entorno con un nivel intelectual más alto y contribuir así a la creación del artista e intelectual humanista que define la época del Renacimiento. Las familias de marchantes emergentes en este periodo empezaron a vincularse con estos artistas ya que les aportaba prestigio social y político, con lo que el mecenazgo se convirtió en una práctica muy extendida. Familias como los Medici consiguieron rodearse de los artistas y humanistas más importantes, convirtiendo a Florencia en el centro cultural de su época y llegando a ser una de las familias más poderosas de toda Europa.

La protección de las artes pasó a ser una actividad competitiva entre las ciudades italianas, el papado y las monarquías europeas. Así ocurrió también en los siglos siguientes. Para las grandes monarquías europeas se convirtió en una práctica habitual aumentar su propio prestigio mediante la fomentación de las artes y de la cultura intelectual.

La democratización del arte

Con la Edad Contemporánea llegó una nueva era que supuso la democratización del arte. En la Revolución Industrial se manifestó el auge de una nueva clase social de predominio económico: la burguesía. Esta nueva clase compuesta por empresarios, industriales, banqueros, comerciantes y profesionales liberales la que lideró el nuevo mecenazgo contemporáneo, con nombres como los Morgan, Rothschild, Carnegie, Rockefeller, Guggenheim o Thyssen.

Fue en esta época cuando los empresarios empezaron a ejercitar la función de patrocinadores de la cultura y del arte para adquirir prestigio, creando un legado con las prácticas de mecenazgo ejercidas por los poderosos de la historia.

Patrocinam: El mecenazgo de la actualidad

En la actualidad, los mecenazgos son realizados por organizaciones, tanto públicas como privadas, para la realización de diversos proyectos. Este hecho ha derivado en la forma publicitaria que conocemos como patrocinio. El patrocinio es el convenio entre dos personas, físicas o jurídicas, con el fin de que éste presente la marca o el producto que desea promover la empresa patrocinadora.

Mecenazgo y patrocinio designan la contribución de una empresa a la celebración de un acontecimiento, al sostenimiento de una persona o a la ejecución de un proyecto ajeno a la actividad normal de la empresa.

Lo que aparentemente marca la diferencia entre las dos actividades es la naturaleza de las contrapartidas, así, en el caso del mecenazgo no debe dar lugar a beneficios comerciales directos. En contraposición, el patrocinio desarrolla una estrategia comercial precisa, en el marco de las políticas estratégicas y de comunicación de la empresa. El patrocinio, entonces, rinde necesariamente beneficios.


Categoría: Patrocinio

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